
Porque desde el jueves pasado, mi querida Luna duerme en el cielo de los perros .
Durante trece años he compartido con ella tantas cosas que aunque físicamente ya no esté a mi lado, siempre estará conmigo en ese rinconcito de mi corazón que he reservado solo para ella.
Los últimos meses de su vida fueron bastante difíciles para las dos: para ella porque a causa de un problema neurológico, fue perdiendo movilidad progresivamente en las patas traseras, hasta quedar prácticamente paralizada y para mi por la pena que sentía al ver que cada día se movía con más dificultad.
El trabajo que me ha dado durante este tiempo ha sido mucho, pero en ningún momento ha supuesto una carga para mi, todo lo contrario, la he cuidado lo mejor que he podido, he estado a su lado hasta el último segundo de su vida y todo lo que he hecho por ella me ha parecido poco comparado con lo mucho que ella me ha dado durante trece años sin pedirme nada a cambio.
La echaré mucho de menos y si hay un cielo para perros se habrán alegrado mucho al verla llegar.
Hasta siempre Luna!